domingo, 1 de enero de 2017
San Silvestre de Getafe 2016. Mejor marca y lesión
Decidido a terminar este 2016 corriendo, no hay mejor manera que hacerlo disputando una San Silvestre.
Descartada la Vallecana por infinidad de motivos, encontré la de Getafe que me venía como anillo al dedo. Buen horario (las once de la mañana), perfil llano y en un lugar que no me resultaba del todo desconocido.
Este 2016 ha sido excepcional en lo que se refiere a mi afición a correr. Se puede concluir que ha sido el año de la consolidación de mi transición a la carrera minimalista. He devorado más kilómetros que ningún año anterior, con un total de 1533 kms, he corrido varios 10 K y prácticamente en cada uno de ellos fuí mejorando mi marca personal, para poner la guinda en noviembre con una maravillosa maratón en Valencia en la que no solo pulvericé mi mejor marca sino que logré concluirla sin noticias del temido tío del mazo.
El día de San Silvestre amanece en Pozuelo con temperatura bajo cero pero al menos soleado. Basta con hacer unos pocos kilómetros camino de Getafe para darme cuenta de que la niebla será protagonista de la mañana. Afortunadamente, había decidido correr ese día con las Merrell puesto que hacerlo con sandalias hubiera sido una absoluta majadería.
Aparco el coche a unos 800 m de la línea de salida y al salir a la calle el frío me pega una bofetada que me hacer replantearme la ropa que llevaré en carrera. Me quito el dorsal de la camiseta y se lo coloco al cortavientos que me acompañará en carrera.
Llegado a la Avda. de España, mi situación es tan desesperada que me lleva meterme en el primer bar que encuentro para tomar un breve café. A falta de unos veinte minutos para la salida, me aventuro a empezar mi calentamiento y cierto es que desde ese momento el frío pasa a ser algo más soportable.
Se trata de una carrera modesta, pequeña y de hecho tomo la salida a escasos metros de la pancarta, cosa esta que no había hecho con anterioridad y que sin duda influyó para que el ritmo fuera alto desde un principio.
Iniciada la carrera y superados los corredores menos rápidos durante el primer kilómetro, tomo una velocidad de crucero que sé es alta pero sin una referencia exacta puesto que nuevamente corro sin conocer ritmos.
El circuito es bastante llano. Cuando digo bastante quiero decir que hay largas avenidas que pican ligeramente hacia abajo, pero también otras que lo hacen de manera desfavorable y que a esa velocidad desgasta bastante en la segunda mitad de la prueba. En cualquier caso mantengo un ritmo bastante alto.
Quedando unos tres o cuatro kilómetros empiezo a notar molestias en el tobillo derecho a las que no doy demasiada importancia, si bien, estas van a mas en el tramo final de carrera.
Avisto la línea de meta y apuro mi ritmo, quedando gratamente sorprendido al observar que entro en meta un par de segundos por debajo de los 46' con lo que con seguridad mi tiempo neto será ligeramente inferior y por tanto habré conseguido una nueva marca personal.
Hasta pasadas varias horas no pude corroborar mi tiempo que finalmente queda fijado en unos fantásticos 45' 32". Difícilmente hace un par de años hubiera soñado con llegar a estas marcas, pero lo cierto es que yo he sido el primer sorprendido en cuanto a este tiempo pues he rebajado en casi un minuto el crono de la Carrera del Agua que además tenía un perfil mucho mas favorable, lo que habla a las claras de mi magnífica progresión...y hasta aquí las buenas noticias.
Ya nada mas terminar la carrera me doy cuenta que mi tendón de Aquiles derecho está tocado y no de manera leve. Escribo estas líneas el primero de enero y realmente me encuentro preocupado puesto que el dolor no solo no remite sino que me provoca una cojera considerable pese a haber pasado varias horas con hielo en la zona.
Los fantasmas han regresado y solo el paso de las próximas horas o días, me dirán si se trata de un episodio puntual ó de algo más serio que no quiero ni plantearme.
La osadía del ritmo me ha salido cara y me pregunto si la transición que yo pensaba finalizada no ha sido tal. Veremos.
Amplío esta entrada a finales de febrero de 2017. He estado dos meses sin correr por la molestia en el tobillo derecho, si bien es cierto que me he ejercitado todo este tiempo con calistenia (programa Unbreakable). Si bien estoy contento, la molestia sigue ahí, pero de momento no tengo absolutamente ninguna de las típicas molestias de la tendinopatía aquilea y que tan bien conozco.
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