Empieza el martes 01 de noviembre, en el que aprovechando que es festivo y hace una espléndida mañana salgo a hacer una vuelta a la Finca a ritmo, rodando a una media de 5' 09", lo que para mí es muy rápido.
Ya el jueves hago series largas (6 x 1200 m) que si bien realizo sin mayor contratiempo, sí que es cierto noto cansancio acumulado en las piernas.
Dado estos ritmos exigentes, y en el apartado positivo de la semana, destacar que la molestia de la rodilla izquierda no ha hecho acto de aparición en absoluto, lo que me sorprende bastante puesto que apenas nada ha cambiado. En cuanto a la cadera, tampoco parece que esa molestia pueda llegar a ser un problema relevante.
Llega el sábado ¡ay el sábado! Mañana desapacible, mucho viento y lluvia moderada. Lo de moderada se cumple hasta el kilómetro 6, porque de ahí en adelante no es que jarreara, es que parecía que el cielo se había roto en dos. Me cae una chupa de agua impresionante y llego a casa que da penita verme. Pasados unos días tengo ciertas secuelas físicas que atribuyo a esa jornada. Claro, este era un sábado para ir muy suave, pero las condiciones hacen que vuelva a correr a ritmos cercanos a los 5'.
Lo peor de la semana llega con la tirada larga de 22 kms del domingo. Ya desde primera hora de la mañana creo que mi cuerpo me daba señales puesto que no tenía ninguna gana de salir a correr (y eso que las tiradas es lo que mas disfruta uno). Tampoco me ayuda el hecho de hacer un "semi-desayuno" al tomarme un yogur con nueces y semillas de chía. Salgo a correr unos 90' después de esta ingesta, tiempo probablemente corto y que tuvo la inmediata consecuencia de que ese desayuno no me sentara nada bien.
La mente me sigue saboteando la tirada (aquí creo que mi mal día no solo es un tema físico) al extremo que llego a caminar un trecho y con posterioridad cuando llega la hora de afrontar la subida, lo que cualquier otro día se me hizo bastante asequible, este domingo me parecía un muro infranqueable imposible de superar. Hago buena parte de la cuesta andando lo que a estas alturas me resulta incluso humillante.
En resumidas cuentas, un muy mal día, y que sospecho tiene su causa última en algún problema estomacal dado que el dichoso yogur me ha estado repitiendo toda la jornada.
Llego a la penúltima semana, y pendiente de mi evolución física. Caso de no encontrarme bien el martes, me planteo variar el orden de las salidas puesto que a estas alturas creo que la acumulación de kilómetros ya no es tan necesaria como un adecuado descanso.

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